Conversaciones con un diamante negro

El pasado 29 de noviembre llegaba a las salas de cine la película ‘Diamantes negros‘, una muestra de cine comprometido con cabeza y corazón que se llevó la Biznaga de Plata que la reconocía como Premio del Público en el pasado Festival de Cine de Málaga.

La película trata sobre el tráfico ilegal de niños futbolistas procedentes del continente africano. Habla de futbolistas menores de edad que son captados por mercenarios del fútbol con el objetivo de traerlos a Europa para vender su talento futbolístico al mejor postor si hay suerte. Mientras que si no la hay los abandonan, solos, y a miles de kilómetros de sus familias. Alassane Diakite es uno de esos diamantes negros que llegó engañado a Europa para jugar al fútbol y que además participó como actor y asesor en la película de Miguel Alcantud. Hemos hablado con él para reconstruir su historia que “en un 92% coincide con lo que se cuenta en Diamantes negros“.

Alassane Diakite en premiere de 'Diamantes negros'

Alassane Diakite en premiere de ‘Diamantes negros’. Foto: Virginia Aguado. Cedida por ‘C.D.Canillas’

Alassane nació en Mali allá por el año 1991. Desde niño, como muchísimos otros en África y en todo el mundo, veía el fútbol por la televisión con el sueño de convertirse, algún día, en el protagonista que juega en un gran equipo europeo. Sin complejos afirma que su gran pasión siempre fue el balón: “me saltaba las clases, me iba a jugar al fútbol… Hasta el profesor me dijo que mejor me apuntara a un equipo, aunque mi padre no quería”. Fue cuando falleció su padre, el momento en el que llega al club malí A.S. Djetou para comenzar la carrera por hacer realidad su sueño. Y, sin saberlo, también empieza aquí la carrera de una serie de buitres por sacar tajada de la ilusión de Alassane.

La conexión francesa

Un directivo del club malí tenía contactos con un representante francés que se coordinaba con otros agentes de Mali y de Portugal. Este equipo de supuestos agentes le prometen ir a Francia con la idea de hacer pruebas para jugar en los equipos juveniles de clubes importantes como, por ejemplo, el Olympique de Marsella o el PSG. La red de agentes falsifica la documentación de Alassane para que viaje a Europa como mayor de edad a pesar de tener 16 años. Por supuesto, todas estas molestias tienen unos costes…

“Es un sueño grande, la familia lucha para juntar el dinero para poder viajar”. Confiesa Alassane que en ningún momento dudó de que cumpliría su sueño porque “ellos te hacen ver que si sabes jugar al fútbol vas a conseguir ese sueño”. Y él sabía. Los pensamientos de Alassane se centraban en la ilusión, el esfuerzo y el sacrificio. Su interior le decía: “Dependes de ti mismo para llegar a un buen equipo… Debes estar bien preparado”.

Y así comenzó su aventura en París… Viviendo en casa del representante francés; entrenando en solitario con otros dos diamantes negros que debían ser colocados antes que él y haciendo pruebas en equipos de barrio. El mayor éxito alcanzado durante este periodo fue una prueba en Mafra (Portugal), donde a pesar del interés por parte del club no pudo llegar a firmar porque “los representantes de la red se mentían entre ellos. Hubo problemas con los contratos; contratos que yo no entendía porque estaban redactados en portugués, y con el transfer. Tenía la sensación de no enterarme de nada. Además, los representantes frenaron el fichaje alegando que el club de Mali pedía derechos de formación”. Esto no era cierto, era parte de su jugada para no perder su tajada…

Y la vida siguió igual hasta que el propio hijo del timador le advirtió de que su padre nunca le llevaría a un buen equipo. El Alassane de hoy comprende que lo único que quieren estos falsos representantes es “sacarte dinero, no tienen capacidad para llevarte a un equipo importante… Ni siquiera creo que tengan permisos de representante FIFA”. El Alassane de entonces tenía un plan B.

El plan B

“El 90% de los niños futbolistas procedentes de África pasan por Francia para luego buscar otras ligas europeas más importantes. Mi sueño era jugar en España”. Alassane tenía la suerte de tener un primo en Madrid dispuesto a apoyarle. Vino a Madrid y disputó un torneo organizado para inmigrantes donde despertó el interés de varios equipos, entre ellos el C.D.Canillas. Aquí empieza su aventura en España.

Entre su primera ficha juvenil hasta su retorno hace tres años al C.D. Canillas en categoría Regional Preferente madrileña, ya con ficha profesional, hay un periplo tortuoso de frustraciones y promesas incumplidas mezclado con esperanzas y, sobretodo, con muchos problemas en forma de papel. El futbolista va de un club a otro con una única carga en su mochila: alcanzar el sueño de ganarse la vida jugando al fútbol. Lorca, Quintanar de la Orden, Albacete Balompié, Carranque le tuvieron en sus filas. En medio, pruebas y oportunidades frustradas con el Levante, el Getafe o el Real Madrid, por ejemplo.

En este punto, Alassane comprendió que lo mejor era regresar al club que le dio su primera oportunidad en España y que siempre le trató bien: el C.D. Canillas. Esta es su tercera temporada consecutiva como jugador del primer equipo del club madrileño donde además entrena a varios equipos de las categorías inferiores de prebenjamines, benjamines y cadete. Hoy por hoy, es feliz.

Alassane entrena varios equipos de niños en el C.D. Canillas.

Alassane entrena varios equipos de niños en el C.D. Canillas. Foto: C.D. Canillas

“No todos pueden ser futbolistas de élite, pero se puede ser futbolista en clubes más pequeños. También puedes sentirte feliz jugando al fútbol más abajo”. Alassane no necesita jugar en Primera o Segunda División para sentirse futbolista cada día. “El dinero está haciendo que el fútbol pierda valores humanos. Todos no podemos ganar ese dinero pero todos queremos jugar al fútbol”.

Alassane quiere acabar con esta lacra que ha sufrido en sus carnes y para ello se pone delante de una cámara para interpretar en ‘Diamantes negros‘ al camello del barrio que patrocina los flirteos con la delincuencia de esos niños a los que dejan tirados cuando no pueden demostrar que son los nuevos Eto’o o Drogba. Le enorgullece participar de la denuncia que hace la película, iniciativa del productor y del director, y a la que él llega de forma casual cuando la productora se informaba sobre los permisos para rodar en Mali. A Alassane le emocionaba cada línea del guión porque en él veía reflejada su historia.

Alassane es consciente del desconocimiento sobre la existencia de estas prácticas tanto en África como en Europa y ha puesto en marcha una petición a través de Change.org dirigida a la UEFA y a la RFEF para que se elabore un Código de Conducta contra el tráfico de menores en el fútbol. Hasta el momento ha conseguido más de 93000 firmas. En PlanFutbolero.com estamos convencidos de que logrará las 150000 que precisa para que la petición sea atendida.

Alassane no quiere que engañen a más niños africanos. Alassane no quiere que nadie más trafique con la ilusión que provoca un balón. No más traficantes de sueños de fútbol. Quiere que los niños africanos “sigan soñando pero que sepan que hay cosas buenas pero también malas”.

En su presente se acuerda de la gente que le ha ayudado en esta aventura para la consecución de su sueño de fútbol. Sólo tiene palabras de agradecimiento para su primo Abdoulaye Diakite; para el técnico de la Embajada de Mali en España, Jesús Martínez y su esposa; y para sus compañeros en C.D. Canillas, con especial mención al capitán Víctor Rodríguez, al entrenador Rafael Nuche y al delegado Luis Fernando Herrero. Mirando a su pasado dice que no volvería a confiar en gente como los que le llevaron a Francia y acaba la conversación con un dicho malí:  “La consecuencia aconseja más que un consejo”.

Hasta la vista Alassane, encantados de conocerte. En consecuencia, disfruta tu sueño.

Alassane Diakite durante un partido del C.D. Canillas

Alassane Diakite durante un partido del C.D. Canillas. Un sueño cumplido. Foto: C.D. Canillas

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